69 · Sudán · Construido h. 300 a. C.
Pirámides De Meroe
Sudán reúne más pirámides que Egipto, más estrechas y de pendiente mucho más pronunciada.
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La Historia
En la década de 1830, el médico y aventurero italiano Giuseppe Ferlini demolió sistemáticamente las cúspides de decenas de pirámides nubias en busca de tesoros escondidos. En la tumba de la reina Amanishakheto halló un deslumbrante ajuar de brazaletes y anillos de oro que los anticuarios europeos se negaban a creer de origen africano. Aquella codicia dejó el horizonte de Meroe marcado para siempre por pirámides decapitadas.
Las Reinas Guerreras De Kush
Capital del legendario Reino de Kush entre el siglo III a. C. y el IV d. C., Meroe albergó más de doscientas pirámides reales repartidas por el desierto sudanés, superando en número a todas las pirámides de Egipto juntas. A diferencia de las de Giza, las pirámides meroíticas son más esbeltas y empinadas, alzándose con una inclinación de unos setenta grados con pequeñas capillas funerarias adosadas al este.
El reino fue gobernado con frecuencia por poderosas reinas conocidas como kandakes. Cuando el Imperio Romano se anexionó Egipto, las tropas de Kush avanzaron hacia el norte, capturando varias estatuas del emperador Augusto.
Para sellar el desprecio al invasor, los nubios enterraron la cabeza de bronce decapitada de Augusto boca arriba bajo el escalón de entrada de un templo en Meroe, de modo que todo aquel que entrara pisara el rostro del emperador romano. La pieza fue hallada intacta en 1910 y hoy se custodia en el Museo Británico.
Meroe fue también un gran centro metalúrgico de fundición de hierro. Inscrita como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2011, la necrópolis de Meroe es una de las joyas más silenciosas y misteriosas del Nilo africano.