Registro De Titulares
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La Historia
En la esquina noreste del Gran Salón del Buda (Daibutsuden), uno de los gigantescos pilares de madera de cedro tiene un hueco rectangular en su base: la tradición afirma que tiene las dimensiones exactas del orificio nasal del Gran Buda y que quien logra atravesarlo obtendrá iluminación y buena fortuna, haciendo que niños y adultos hagan fila entre risas en medio del templo más solemne de Japón.
El Voto Imperial Ante La Catástrofe
En la década de 730, tras una devastadora epidemia de viruela y rebeliones que asolaron el país, el emperador Shōmu decretó en 743 la construcción del templo Tōdai-ji en Nara y la fundición de un Buda monumental para proteger a la nación.
El colosal Gran Buda Vairocana (Daibutsu), de quince metros de altura y quinientas toneladas de bronce y oro, fue fundido en ocho capas horizontales sucesivas gracias al esfuerzo del monje Gyōki y millones de donaciones populares.
En la ceremonia de consagración de 752, el monje indio Bodhisena subió al andamio para pintar los ojos del Buda con un pincel conectado mediante largos cordones de seda sostenidos por miles de fieles en la sala.
Aunque el salón original fue incendiado en dos guerras (1180 y 1567), fue reconstruido en 1709 y continúa siendo uno de los mayores edificios de madera del planeta. Detrás se alza el Shōsōin, el tesoro sellado que conserva intactos objetos imperiales del siglo VIII.
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998, Tōdai-ji es el templo cumbre del budismo y la carpintería tradicional japonesa.