Registro De Titulares
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La Historia
A más de 3.850 metros de altitud sobre la ventosa meseta del Altiplano boliviano, cerca del lago Titicaca, se alzan los vestigios megalíticos de Tiwanaku (Tiahuanaco), la capital de la civilización preincaica más influyente de los Andes del Sur. Su símbolo más universal es la célebre Puerta del Sol, un portal monolítico de diez toneladas de peso esculpido en un único bloque de andesita con una precisión geométrica que asombró a los propios incas.
Grapas De Bronce Y Cabezas Clavas
En su apogeo (500–1000 d. C.), Tiwanaku albergó a decenas de miles de personas. Sus constructores emplearon una tecnología metalúrgica sin parangón en América precolombina: unían los ciclópeos bloques de piedra mediante grapas de bronce vertido en forma de "I", lo que otorgaba flexibilidad antisísmica a los muros.
En el dintel de la Puerta del Sol destaca el relieve del "Dios de los Báculos" (Viracocha), de cuyos ojos caen lágrimas que simbolizan la lluvia fertilizadora, rodeado por cuarenta y ocho figuras aladas que componen un sofisticado calendario solar y astronómico.
En el Templete Semisubterráneo, ciento setenta y cinco cabezas clavas de piedra esculpidas con diferentes rasgos étnicos y tocados sobresalen de las paredes, representando a los pueblos integrados en la confederación andina.
Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2000, Tiwanaku es la cuna de la arquitectura y la cosmovisión sagrada de los Andes.