Registro De Titulares
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La Historia
En 1903, el arqueólogo francés Georges Legrain excavó en un patio de Karnak y descubrió una estatua, luego otra, hasta toparse con una fosa colosal inundada de agua subterránea. Durante años, sus operarios palparon a ciegas en el barro para extraer cerca de ochocientas estatuas de piedra y decenas de miles de bronces votivos. No habían sido ocultadas por miedo a invasores: con los siglos, el santuario se había saturado de ofrendas y los sacerdotes enterraron piadosamente las piezas antiguas para liberar espacio.
Un Distrito Sagrado De Dos Milenios
Karnak (Ipet-sut, "el más selecto de los lugares") no fue diseñado por un solo arquitecto, sino que creció como un inmenso complejo religioso a lo largo de dos mil años. Más de treinta faraones dejaron su huella erigiendo pilonos, patios y obeliscos.
Su espacio más impresionante es la Gran Sala Hipóstila: cinco mil metros cuadrados sostenidos por un bosque pétreo de 134 columnas colosales dispuestas en dieciséis filas. Las doce columnas centrales, de veintiún metros de altura, representan flores de papiro abiertas, mientras que las laterales simulan capullos cerrados, recreando el pantano primordial de la creación.
El Templo Oculto Dentro De Los Muros
Karnak fue también el escenario de las disputas por la memoria dinástica. Los templos de Akenatón dedicados al disco solar Atón fueron desmantelados tras su muerte, pero sus pequeños sillares (talatat) fueron reutilizados como relleno estructural en el interior de los nuevos pilonos de Horemheb. En el siglo XX, al vaciar los pilonos, emergieron miles de relieves intactos de la revolución artística amarniense.
En 1899, el colapso de once columnas en cadena obligó a una ingente labor de reconstrucción y estabilización frente a las aguas freáticas del Nilo.
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979 dentro de la Antigua Tebas, Karnak es el mayor complejo religioso de la Antigüedad.