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La Historia
En la densa selva de Chiapas, México, emergen las pirámides y palacios de Palenque (Lakamha), la ciudad más refinada y enigmática de la civilización maya clásica. Su monumento cumbre es el Templo de las Inscripciones, una pirámide escalonada que custodia en sus muros glifos que narran dos siglos de historia dinástica.
El Rey Bajo La Pirámide
En 1952, el arqueólogo mexicano Alberto Ruz Lhuillier descubrió una trampilla oculta en el suelo del templo superior. Tras retirar toneladas de escombros de una empinada escalera abovedada, descendió al corazón del monumento hasta hallar la cámara funeraria intacta de K'inich Janaab' Pakal (Pakal el Grande), quien gobernó Palenque durante sesenta y ocho años (615–683 d. C.). El esqueleto del monarca reposaba en un sarcófago monolítico con una fastuosa máscara mortuoria de mosaico de jade.
¿Astronauta O Árbol Cósmico?
La monumental lápida tallada del sarcófago de Pakal desató intensas polémicas: en los años sesenta, teorías pseudocientíficas afirmaron que representaba a un astronauta pilotando una nave espacial. En realidad, la epigrafía maya demostró que la escena retrata a Pakal en el momento de su muerte, descendiendo por el tronco del Árbol Cósmico (Wacah Chan) hacia el inframundo (Xibalbá) para renacer como una deidad solar y del maíz.
Junto al templo se alza El Palacio, coronado por una torre cuadrangular de cuatro pisos única en Mesoamérica, empleada como observatorio astronómico y atalaya militar.
Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987, Palenque conserva más del noventa por ciento de sus estructuras aún ocultas bajo la selva virgen.