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La Historia
En la década de 1950, la arqueóloga estadounidense Theresa Goell intentó perforar la cima del Monte Nemrut en busca de la cámara funeraria del rey Antíoco I de Comagene. Pero el túmulo de cincuenta metros de altura no está hecho de tierra compactada, sino de millones de fragmentos sueltos de piedra caliza del tamaño de un puño: cada túnel que abría se derrumbaba sobre sí mismo de inmediato. Durante dos décadas utilizó sondas y geofísica sin hallar la cámara. Hasta el día de hoy, la tumba del rey sigue sin ser descubierta.
El Santuario En La Cima De Los Dioses
Antíoco I gobernó en el siglo I a. C. el pequeño reino de Comagene, en el río Éufrates, atrapado entre Roma y el Imperio Parto. Para asegurar su inmortalidad y legitimar su poder, mandó erigir un majestuoso hierothesion (tumba y santuario sagrado) a más de dos mil cien metros de altitud.
En las terrazas este y oeste mandó esculpir hileras de estatuas sedentes colosales de ocho a nueve metros de altura flanqueadas por águilas y leones. Los terremotos y las heladas hicieron rodar sus cabezas colosales por el suelo, donde hoy reposan mirando al valle.
Los dioses combinan el panteón griego y el persa: Zeus-Oromasdes, Apolo-Mitra-Helios-Hermes y Artagnes-Heracles-Ares, con la propia estatua de Antíoco sentado a su mismo nivel.
Los relieves muestran escenas de dexiosis donde el monarca estrecha la mano de los dioses como un igual. En la terraza oeste destaca el célebre "Horóscopo del León", con diecinueve estrellas y tres planetas que registran una fecha astronómica del 62 a. C.
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987, el Monte Nemrut ofrece al amanecer y al atardecer uno de los espectáculos más sobrecogedores del mundo antiguo.