Registro De Titulares
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La Historia
En la década de 1930, con los primeros vuelos comerciales en Perú, los pasajeros que miraban por la ventanilla hacia el árido desierto al sur de Nazca descubrieron siluetas gigantescas sobre la tierra: un colibrí de casi cien metros, un mono de cola espiral, una araña y líneas rectas kilométricas. Aquellas figuras habían permanecido allí durante dos mil años, pero hizo falta la invención del aeroplano para que el ojo humano pudiera contemplarlas enteras.
La Técnica Sobre La Pampa
El método era asombrosamente sencillo pero genial: la superficie del desierto está cubierta de pequeñas piedras rojizas oxidadas; al apartarlas a los lados, queda al descubierto el suelo arcilloso claro inferior. El verdadero reto no fue el esfuerzo físico, sino la geometría y la escala: trazar figuras monumentales con cuerdas, estacas y pasos proporcionales sin poder elevarse para comprobar el dibujo.
Las líneas han sobrevivido dos milenios gracias al clima hiperárido de la costa peruana, donde apenas llueve y una capa de aire caliente estancado sobre el suelo desvía los vientos.
La Dama Del Desierto
La matemática alemana Maria Reiche dedicó más de cincuenta años de su vida a medir, limpiar con escoba, mapear y proteger los geoglifos de la destrucción humana y el tránsito de vehículos, viviendo en una modesta choza al borde de la pampa.
Hoy se sabe que muchas de estas líneas eran senderos ceremoniales y procesionales vinculados a rituales del agua y la fertilidad.
Declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994, las Líneas de Nazca son el mayor libro de arte a cielo abierto del planeta.