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La Historia
Durante unos cuatrocientos años, el elemento más reconocible de la Catedral de Colonia fue una grúa. Las obras se habían paralizado hacia 1560 con el coro terminado, un tramo de la nave en pie y la torre sur levantada a un tercio de su altura. En lo alto de aquel muñón de piedra, los canteros dejaron instalada su gran grúa de rueda de madera, lista para izar el siguiente sillar. El siguiente sillar nunca llegó. La grúa permaneció allí durante la Reforma, la Guerra de los Treinta Años y la ocupación napoleónica, convirtiéndose en el insólito emblema de la ciudad: un monumento a lo inacabado.
Tres Reyes En Un Cofre De Oro
La catedral existe por unas reliquias. En 1164, el emperador Federico Barbarroja entregó al arzobispo de Colonia los restos venerados como los de los Reyes Magos. Para albergarlos, el orfebre Nicolás de Verdún creó el relicario de los Tres Reyes Magos, una joya monumental de oro, esmaltes y piedras preciosas. La avalancha de peregrinos hizo que la antigua catedral carolingia quedara pequeña.
El 15 de agosto de 1248 se colocó la primera piedra de un nuevo templo gótico que aspiraba a superar a las catedrales francesas. Pero las obras se ralentizaron hasta detenerse por completo en el siglo XVI por falta de fondos y el estallido de las guerras de religión.
El Plano Hallado En El Desván
En 1814 y 1816 se descubrieron en Darmstadt y París las dos mitades del pergamino original del siglo XIII con el diseño de la fachada occidental. El hallazgo entusiasmó a la Alemania romántica: completar la catedral se convirtió en una causa de unidad nacional.
En 1842 se reanudaron las obras con técnicas modernas (vigas de hierro, vapor y ferrocarril). El 15 de octubre de 1880, 632 años después del inicio, se coronaron las torres gemelas de 157 metros en presencia del káiser Guillermo I, convirtiéndose en el edificio más alto del mundo en su época. La grúa de madera fue finalmente retirada.
Catorce Bombas Y El Milagro
Durante la Segunda Guerra Mundial, la catedral recibió catorce impactos directos de bombas aéreas que destrozaron bóvedas y vidrieras, pero sus dos imponentes agujas resistieron milagrosamente en medio de un mar de escombros.
Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996, la Catedral de Colonia sigue siendo el corazón espiritual y arquitectónico de Alemania.